El día que pueda responder por mis actos, sera el día que vuelva a pisar la cárcel, mientras tanto, seguiré esperando.
Me escape unas 3 veces. La penúltima solté en llanto; Era una noche a finales de Diciembre, las luces del bar como siempre eran a medias, entraron cinco disfrazados de civiles, me refiero a los de migración, al verlos quise meterme en los baños y esconderme, ellos me vieron y pidieron entrevistarme, la dueña hablo conmigo pues si oponía resistencia seria peor. Salí llorando e inventé un choro sencillo. Esa fue la penúltima vez. La ultima supe que seria mi destino regresar a México. Dormi sola una noche tras las rejas, en una celda muy ancha que me limitaba como si fuera estrecha. Me dieron cuantas cobijas pedí, pues solo estaba yo y en otra celda, una detenida gritona, borracha, chillona y argentina. A la mañana siguiente me dieron un lunch de cuernito y café y despues me soltaron, reteniendo mi pasaporte y enfrentando un proceso de juicio. Eso no fue lo malo. Lo malo fue querer regresar una vez que vine al pais y que me fuera de nuevo, que me detiene la aduana, vas de regreso, dijeron y me encoleriza esa mancha.


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